Empecé buscando camino en la educación, creando un programa de desarrollo de capacidades al que llamaba “Cómo aprender”. Después, durante catorce años, he sido profesora de educación secundaria, en distintos puestos directivos, de coordinación y docencia. Me premiaron con una mención honorífica en los Premios nacionales de innovación educativa.
Mi marido y yo decidimos hacer un largo viaje por todo el mundo, y en ese viaje tuvimos oportunidad de conocer personas, familias y escuelas muy diversas.
Al nacimiento de mis hijos la búsqueda de una nueva vía educativa se intensificó y tomé contacto con escuelas libres y con las propuestas de pedagogía activa no directiva, formándome en filosofía y materiales Montessori, Waldorf, Educación Creadora…y sentí que ese era el camino, para mis hijos, pensaba.
Viajé con mi familia a Oyambarillo, Quito, Ecuador, donde conocer a Rebeca y Mauricio Wild y convivir con la comunidad León Dormido inspiró un nuevo rumbo vital en la crianza y en el estar y ahí me di cuenta de que ese era el camino, para mis hijos y para nosotros, para nuestra familia.
Comencé a formarme en Terapia Gestalt, integrativa y en el sistema Río Abierto y decidí fundar La Puerta Azul, donde soy madre acompañante de familias y formadora en educación respetuosa y para la libertad.